En Curaçao me fasciné con el papiamento, el idioma de las Antillas Holandeses que construyeron, generación tras generación, los esclavos que llegaban de África a estas islas que fueron la base del comercio de esclavos para toda Latinoamérica y el Caribe.
En papiamento tiene mucho de español y portugués, o por lo menos la forma que los esclavos lo entendían, mechado con holandés, palabras africanas y hasta algo de Arawak, la cultura originaria de estas islas.
Leerlo y comprenderlo parece muy sencillo, pero hablarlo no lo es tanto y entender una conversación entre dos personas que lo hablan me pareció imposible.
Allá viví en Kaya Seru Largu que no es otra cosa que la calle larga al cerro y encontré algunos comercios que tenían letreros que se veían muy entendibles para los hispanoparlantes.
Y cuando ya creía que lo sabía todo...resultó ser que el comercio no se llamaba "Tu zapato derecho", sino que anunciaba que allí se arreglan (drecha) zapatos.
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