jueves, 11 de junio de 2009

As jot as gel




Lo primero que hice cuando entré en Maracaibo, al anochecer, fue meterme en un Centro Comercial, el paisaje más habitual de las ciudades venezolanas. Y el lugar donde una gran mayoría pasa los mejores momentos de sus vidas, a juzgar por la permanente recomendación cuando se los requiere sobre que merece la pena conocer de cada ciudad.
Fui a una librería y la única guía de Venezuela que encontré fue la Lonely Planet. Empecé a buscar la zona de hospedajes allí, y lo primero que leí era que Maracaibo era "as hot as hell" y que la ciudad se paralizaba para dormir la siesta. Me parecieron comentarios muy gringos, pero al mediodía del día siguiente era la única persona de pie y soportando la marcha a 50 grados sobre el cemento. El resto dormía estas fotogénicas siestas.

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